Silvia

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Mi gran amiga Silvia trabaja en una agencia inmobiliaria justo al lado de mi oficina. Una bellísima mujer venezolana muy alegre de 67 años de edad.

Su rutina comienza a las 7:00 am

Ella se despierta y enciende un cigarro, y durante todo el día hace exactamente lo mismo, uno tras otro. Al punto que varias veces ha estado al borde de incendiar su casa porque se duerme con un cigarro encendido en la mano.

Silvia es hija de la señora Juanita, una dulce mujer muy alegre de 89 años que vive en Londres. La rutina de la señora Juanita es igual que la de su hija, un cigarro tras otro durante todo el dia, los 365 dias del año. Ella vive con el 10 % de su capacidad respiratoria, según el último chequeo con el doctor Peter George que se hizo en Royal Brompton Hospital Private Care.

Pese a este envidiable estado de fortaleza física, su familia no ha estado libre de accidentes gravísimos. El nieto de Doña Juanita, hijo de Silvia fue atropellado por un conductor ebrio en Providencia. Al hijo de Silvia el pobre Roberto, otro venezolano que le sobra alegría y risas, cuando iba en su moto lo arroyó este conductor y le rompió la cadera en varias partes su hombro derecho su brazo derecho y su pierna del mismo lado, sólo para generalizar ya que su tobillo y muchas otras partes debieron ser moldeadas nuevamente gracias al ingenio médico, a un poder divino y también a más de 300 millones de pesos.

Para mi sorpresa y la de varios de nuestros amigos en común, Roberto de 26 años de edad sigue al pie de la letra los pasos de su abuela y su madre. Se levanta y se acuesta con un cigarro en la mano.

Hoy Roberto está sanado y por obvias razones con secuelas, pero camina y hace una vida normal.

Si notan en mi relato, agrandé las palabras alegría en los 3 casos. No se si existen estudios científicamente comprobados en cuyo caso vivir feliz te haga inmortal o por lo menos más sano e inmune a enfermedades. O a lo mejor es solamente una coincidencia del destino.

Somos partidarios de combinar una salubre manera de vivir, de comer y de auto cuidarse. Pero la genética de algunos es francamente envidiable