Tomar té, así de fácil es bajar de peso

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Todos los lunes me repito lo mismo. No comeré tanto pan esta semana. 

La fuerza de voluntad me dura poco, porque tan pronto como siento un poco de hambre, me imagino ese pancito tostado bañado en mantequilla,  con una o mejor dos rebanadas de jamón acaramelado y el mismo demonio se apodera de mi paladar.

 

De ahí en adelante es la misma historia.

 

Tener mucha guata, tener sobrepeso, sufrir de obesidad incrementa de manera notable el riesgo de una muerte prematura, aun cuando el índice de masa corporal esté considerado dentro de lo normal.

 

La grasa de la panza o abdominal es considerablemente distinta de la subcutánea porque, entre otras, se puede romper fácilmente, lo que hace que se liberen ácidos grasos libres que van hacia la circulación, especialmente del hígado, con lo que se da el primer paso a una serie de eventos que pueden terminar por producir una resistencia a la insulina (se pierde la capacidad de introducir el azúcar en las células). O en otras palabras, se incrementa el riesgo de diabetes.

 

Para perder panza rápidamente se recomienda trotar mucho y tomar bastante líquido, así como disminuir la ingesta de comida calórica. Tomar té o infusiones de hierbas ayuda muchísimo a sentir saciedad, esa maravillosa sensación de estar llenos. Los té de sabores o infusiones como el té verde, el té blanco, el té rojo son grandes aliados para bajar de peso, al ser calientes o tibios producen liberación de toxinas, además de disminuir la hinchazón y la incómoda sensación del tránsito lento, algo que es muy común cuando estamos pasados de peso o con obesidad.

 

Hacer ejercicios, alimentarnos de manera saludable y preferir té de esencias, sin azúcar es lo ideal. 

 

¿Claro, suena tan fácil no?

 

No les voy a escribir sobre lo obvio, lo trillado, lo que todos sabemos.

 

Es horrible hacer ejercicio y dejar de comer lo que nos gusta.

 

Yo sufro insuficiencia renal crónica y un doctor una vez me dio el mejor consejo de la vida. Incluso mi esposa lo puso en práctica luego de su operación bariátrica.

 

Poco tiempo después de operada, mi mujer me dijo: ¿Vamos a Mcdonald´s?

 

¡Qué!

¿Cómo? Dije yo, exclamando una cara de asombro difícil de describir.

 

Mi amada me sorprendió al pedir una cuarto de libra con papas y bebida. 

 

Con mi hijo no lo podíamos creer…

 

Y si, ella hizo caso al consejo de mi doctor: comió lo que le gustaba, comió un bocado de la hamburguesa y dejó el resto, sacó una botella, tomó un gran sorbo de té de jazmín y ya.

 

El punto es la cantidad de lo que comemos.

 

Si tan solo intentamos comer lo que nos gusta, pero bajar las cantidades. Solo así lograremos reducir esos centímetros insalubres y anti estéticos de nuestra panza.